El Partido de Rosa Díez
Martes 4 de Septiembre de 2007 por AdminYa se llama así, a nivel popular, la formación -todavía sin nombre-, impulsada por Fernando Savater y otros miembros
destacados de ¡Basta Ya!.
Es la demostración práctica de la descomposición del PSOE en manos de Zapatero, del terrible fracaso de su política, capaz de enajenarse las simpatías de algunos de sus allegados. Porque si alguién puede reclamar la etiqueta de referencia ética, de la izquierda en general y del PSOE en particular, en los últimos veinte años es, precisamente, Savater. A él, a su deseo de salvar la vida y la nación le debemos esta feliz iniciativa, que recogerá el voto descontento de una parte importante de la izquierda española.
Una izquierda que se ve huérfana. PSOE e IU sometidos, de buen grado, al chantaje de los grupos separatistas(muchos de los cuales tienen de izquierda solo el nombre y, a veces, ni eso) , con los que comparten poder y prebendas, a las que no están dispuestos a renunciar, por más éticos que se declaren.
También el PP debe ser inteligente. Este es un partido que debilita al adversario principal y, solo de manera muy lateral, las fuerzas propias. Pretender, como se hizo con Ciutadans, que se integren en Génova es ser muy miope y colaborar a la labor de erosión contra el nuevo partido, que ya han iniciado los medios próximos al poder, con PRISA y La Sexta unidos en este asunto.
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Septiembre 8th, 2007 at 8:42
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Septiembre 8th, 2007 at 8:45
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Septiembre 8th, 2007 at 9:25
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Septiembre 30th, 2007 at 2:55
[…] El peso de Vargas Llosa como referente intelectual y como autoridad moral en defensa de los valores democráticos dio una pátina lustrosa a este primer gran acto público de UPD, en el que ya de entrada no faltaron el brillo dialéctico ni el acierto escenográfico con las intervenciones de Fernando Savater, filósofo de cercanías, y de Albert Boadella, el juglar lúcido y siempre dispuesto a sacudir conciencias. Como único decorado, las banderas de España y de Europa, en una penumbra en la que el cañón de los focos sólo apuntaba al orador. […]